Breve Historia … Castillo de Javier …

Una gran fortaleza …

En la Navarra Media, a 8 km. de Sangüesa, se alza esta fortaleza medieval erigida sobre roca viva, que congrega cada año a principios de marzo a miles de navarros en la popular peregrinación conocida como “Javierada”. 

Al límite de la provincia de Zaragoza, en la parte más elevada del pequeño pueblo de Javier, se alza la silueta rotunda del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra. San Francisco Javier. 

Los orígenes del castillo se remontan a finales del siglo X, en el que se levantó una torre de señales, la torre del Homenaje. Su estratégica ubicación de frontera entre los reinos de Navarra y Aragón, acrecentó su sentido de fortaleza y en torno a la torre se fueron edificando los distintos cuerpos del castillo.

Es propiedad de la Compañía de Jesús, y se destina a uso turístico.

Puede visitarse todos los días

Fue declarado Bien de Interés Cultural por el Decreto Foral del 2 de febrero de 1994.

Castillo de Javier

El primer documento en el que se menciona el castillo es de 1217, aunque su construcción tal vez se remonte a fines del s. X o principios del s. XI.
En su origen, el castillo fue probablemente una simple torre de vigilancia y solo más tarde se convirtió en una fortaleza propiamente dicha, dotada de un complejo sistema defensivo.
En torno a esa torre primitiva, llamada de San Miguel, los señores de Javier levantaron a lo largo de la Edad Media diferentes edificaciones y recintos:

El Palacio Viejo, que se destinó a vivienda de los señores.
La torre de Undués, situada en la parte oriental y dotada de saeteras y matacanes para su defensa.
En el lado opuesto se levantó la torre del Cristo, que alberga en su interior la antigua capilla del castillo.
Cerrando el castillo por el Norte, un edificio destinado a bodegas, graneros y cuadras para el ganado.
A finales del siglo XV, cuando Juan de Jaso era su propietario, se construyó el Palacio Nuevo, junto a la torre del Cristo. En una de las habitaciones de esta zona, nació el Santo.

Tras la anexión de Navarra a la corona de Castilla en 1512, los hermanos de Francisco, Juan y Miguel, participaron en 1516 en el intento de restaurar la monarquía navarra. Fracasada la sublevación, el Cardenal Cisneros, regente de Castilla, mandó derribar todas las fortalezas de los rebeldes, entre ellas el castillo de Javier.
Fueron arrasadas las murallas exteriores que protegían la fortaleza, se desmocharon las torres, se rellenaron los fosos, y los matacanes y las saeteras fueron inutilizadas.
Privado de sus elementos defensivos, el edificio se convirtió en una casa grande.

Las defensas del castillo

A finales de la Edad Media, el castillo contaba con un complicado sistema de defensas. Sus principales elementos eran:

Torres, almenas, matacanes y saeteras.

Una muralla interior que rodeaba las edificaciones.

Un segundo muro exterior protegido por un foso, entre el Palacio Viejo y la torre de Undués.

Cuatro puertas:

La primera, levadiza, en la muralla exterior; la segunda se encontraba en el muro interior y contaba también con un puente levadizo; la tercera daba acceso al patio del castillo y la cuarta comunicaba con el Palacio Viejo.

El Señorío

El señorío de Javier pertenecía a la familia materna del santo. En él nació, hacia 1464, su madre, María de Azpilicueta, heredera de su linaje. Al casarse con Juan de Jaso, éste pasó a titularse Señor de Javier, Azpilicueta e Idocin.

Las posesiones que componían el señorío de Javier eran:
El castillo.
El pueblo de Javier.
Un territorio de más de 10 Km2.
Nuevas herencias y adquisiciones de los propietarios fueron añadiendo posesiones al patrimonio original, por lo que la familia llegó a ocupar un puesto destacado en la nobleza navarra.
Como nobles dueños de un señorío, gozaban de ciertos privilegios y derechos, como por ejemplo:
Cobraban pechas e impuestos a los campesinos que cultivaban las tierras pertenecientes al señor.
Eran dueños y patronos de la iglesia parroquial.
Cobraban una tasa sobre los rebaños roncaleses que pasaban hacia las Bardenas o volvían de ellas.
Cobraban también una tasa por las almadías que bajaban la madera por el río Aragón.
Administraban justicia.
Poseían un molino y una salina.
Tras la muerte de Juan de Jaso y debido a que los hermanos del santo participaron en la rebelión contra los castellanos, el patrimonio familiar estuvo en serio peligro. Pero, fracasadas las sublevaciones, los dos hermanos se acogieron al perdón ofrecido por Carlos I de España y, tras reconocerle como rey de Navarra, recuperaron sus bienes y haciendas.

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El Palacio que fue Castillo …

Palacio de Aldovea se muestra impávido, como si los largos siglos de historia que alberga entre sus paredes fueran el recuerdo casi fugaz de un sueño.

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El Palacio de Aldovea es un bello edificio que se encuentra próximo al municipio de Torrejón de Ardoz- Madrid y al río Henares.

La historia de esta construcción y el paraje natural que la circundan hunde sus raíces en la remota Edad Media. En aquel momento, el palacio era una fortaleza musulmana que el rey Alfonso VII cede, junto a un extenso territorio, al Arzobispado de Toledo en el año 1163.

Esta poderosa institución será la propietaria del castillo y soto de Aldovea hasta el inicio del siglo XIX.

Construido inicialmente como un castillo en la época de la Reconquista, finales del siglo XI y principios del siglo XII, su función era vigilar la ribera del Henares. Siglos más tarde, en el XVIII, el infante Luis de Borbón y Farnesio, cardenal arzobispo de Toledo, hermano de Carlos III e hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, ordenó reconvertir la fortaleza en el actual palacio al arquitecto italiano Virgilio Rabaglio.

El castillo, con el paso de los años, es objeto de arreglos y reformas para su conservación y adaptación a los gustos y usos de los distintas épocas. El inhóspito castillo medieval, al llegar el siglo XVII pasa a convertirse en un cómodo palacio para disfrute y recreo de sus moradores.

En el siglo XVII continúan las reformas, ejecutándose la escultórica de la fachada principal. Junto al Castillo – Palacio había una ermita llamada de la Magdalena, construcción de modesta con cimientos de piedra y muros de ladrillo encalado, con una pequeña espadaña donde estaba colocada la campana que servia para llamar a la oración y para fijar las horas del día y los acontecimientos de la vida en aquel tiempo tan lejano sin relojes.

Hagamos un breve viaje en el tiempo y situémonos con la imaginación en el remoto siglo XVI.

El lugar de Aldovea es un extenso y frondoso bosque rodeado de una cerca y coronado por un castillo. Hay abundante caza menor y en las aguas del río Henares vive una rica fauna acuática, en especial truchas y anguilas. Todos estos recursos naturales serán aprovechados. La caza, la pesca. la hierba y la leña que produce el soto serán arrendadas sin descanso a lo largo de los siglos.

Al inicio de la centuria, ocupaba el Arzobispo de Toledo el cardenal Cisneros, que trabajaba en esos días en el magno empeño de crear una gran universidad en la ciudad de Alcalá de Henares de la cual recibirá el nombre de Complutense. Con este objeto fundó el colegio de San Ildefonso. En 1511 Cisneros determina dar al colegio para su sustento perpetuamente a censo toda la leña que se pudiera sacar con dos mulas del soto de Aldovea, entonces llamado del arzobispo. A cambio el colegio debía pagar cada año 900 maravedís y un par de gallinas.

En el año 1540 se arrienda al vecino concejo de Torrejón de Ardoz un cuarto de la leña del soto de Aldovea, por el plazo de nueve años y a cambio del pago anual de 9500 maravedís. Se determina de forma rigurosa como se debe llevar a cabo la explotación de la leña para que el bosque no sufra daño.

En los años 1537, 1579 y 1585 se arrendó a distintos particulares el uso de la caza del soto. Las condiciones de los distintos arrendamientos son muy similares. Lo que varia, con el paso del tiempo, son las cantidades a pagar por el arrendador que como era costumbre, se satisfacían anualmente en dos plazos.

Estos usos de la posesión se perpetuaron con muy pocas variaciones a lo largo de los siglos hasta llegar el año 1802 en el que el Arzobispo vende la posesión a Manuel Godoy, Príncipe de la Paz por la cantidad de cinco millones de reales de vellón. Poco tiempo después en 1804 Godoy vuelve a vender la posesión a la que se agregan los despoblados de Daracalde, viveros, Bollero y Baezuela por la cantidad de 7.942.079 reales de vellón. En este caso el ilustre comprador es el rey Carlos V, pasando esta posesión a formar parte del territorio de real sito de San Fernando de Henares.

retrato_fernandovii_goya_museo_zaragoza_mgt09256.jpg_1306973099A lo largo del siglo XIX tanto Fernando VII como Isabel II intenta que Aldovea se convierta en una explotación agrícola en la que aplicar nuevos métodos de cultivo.2013022112451718688

Las propiedades fueron enajenadas durante la segunda mitad del siglo XIX. Como consecuencia de la ley de Desamortización de 1865, las propiedades fueron subastadas, y en 1869 le fue adjudicado a José Francisco de Pedroso y Cárdenas, marqués de San Carlos de Pedroso. En 1902 la propiedad pasó a manos de Rodrigo Figueroa y Torres, duque de Tovar, cuyos herederos ostentan hoy la propiedad del palacio. Durante la Guerra Civil Española, fue cuartel del general Miaja durante la batalla del Jarama. En la actualidad sigue siendo una propiedad particular.

Déjense caer por el Palacio de Aldovea y su entorno. Corran el riesgo de caer hechizados por la belleza de un enclave a caballo entre el pasado de la realeza y su historia sin olvidar que este majestuoso palacio fue testigo del rodaje de “La princesa de Éboli” entre otras.

En los dominios del Rey Alfonso VI (Consuegra _ Toledo) …

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Llega el buen tiempo y con el las escapadas para relajarnos, así que ropa cómoda, mochila y en marcha …

Nada mas entrar en Consuegra lo primero que te llama la atención es que siendo un pueblo grande a diferencia de muchos aun guarda su encanto entre las calles.

Una vez localizado el camino que lleva al Castillo de la Muela ya se empieza a notar un cambio notable en el paisaje dando paso a los Molinos y restos de construcciones …

Una que es de monte, no dudo en salta de roca en roca intentado llegar a lo mas alto para poder observar todo el pueblo

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De roca en roca saltando proseguimos camino hasta ese punto en el que o te pones a escalar o hacer como toda persona civilizada y tomas el camino que esta situado al pie del cerro … optamos por el camino civilizado … y camino del Castillo se pueden ver restos de edificaciones romanas que a falta de información a mi se me antojan albercas.

Por fin llegamos al Castillo de la Muela y para sorpresa la visita es guiada e incluye representación por lo que se hace muy amena y divertida haciendo participe a los visitantes a la par que nos narran la historia.

Nunca disfrute tanto de una visita ya que no solo te muestran el Castillo sino que con la representación te muestran como vivían y cual fue parte de su historia.

Por el momento yo me quedo aquí sentada disfrutando de la actuación y os dejo la historia de esta maravillosa tierra …

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Su Historia Entre las Letras …

La fundación de  Consuegra se pierde en la noche de los tiempos, como recurrentemente suelen decir las antiguas crónicas. Hay diferentes restos arqueológicos que avalan el asentamiento del pueblo ibero al menos en el siglo VI a. C.

Lo realmente seguro es que en la época romana Consuegra, (conocida entonces como Consabura), era un importante paso entre el norte y el sur, y lo reconocemos mediante las diferentes obras e infraestructuras que  la romanización nos dejó. Tito Livio y Plinio ya mencionaron nuestra localidad y alguna de las impresionantes pruebas que los romanos nos dejaron fueron la importante presa romana de más de 600 metros de longitud (una de las presas romanas más grandes conservadas),  el desaparecido circo romano, un antiguo acueducto, unas termas, restos arqueológicos diversos como monedas, ánforas, estatuas, etc.

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Avanzando por la historia hasta la llegada de los árabes a la península, Consuegra  vuelve a tomar posiciones, debido a su situación  geográfica y  a la posición estratégica de su castillo. Diferentes ataques y conflictos bélicos tienen lugar en el Cerro Calderico, en torno a su castillo, en los que cabe citar como uno de los más importantes la batalla que tuvo lugar el 15 de agosto de 1097, entre las tropas almorávides al mando de Yusuf ibn Tasufin y  el ejército castellano, capitaneado por Alfonso VI. Con éstos  últimos, se encontraba batallando Diego Rodríguez,  hijo varón del Cid Campeador, personaje polémico históricamente, el cual perecería en manos del enemigo frente a nuestro castillo aquél fatídico día.

Siguieron los conflictos entre invasores y castellanos, y sería en el año 1183, cuando por donación de  Alfonso VIII el castillo de Consuegra pasa a ser de dominio sanjuanista y  la Orden de San Juan de Jerusalén controlará nuestra ciudad y toda su comarca, situando en ella la capital de su Priorato de La Mancha, y comenzando desde Consuegra, un proceso repoblador y en toda la comarca.

Durante la época del Emperador Carlos V, hubo un enfrentamiento entre D. Antonio de Zúñiga y D. Diego de Toledo por hacerse con el Gran Priorato. Para solucionar las desavenencias entre ambos, el Emperador dividió en dos el gran Priorato, concediéndole a D. Antonio de Zúñiga el Priorato de Castilla, del que dependían Consuegra, Madridejos, Urda, Tembleque, Herencia, Villarta y Arenas; y a D. Diego de Toledo el Priorato de León, con las Villas de Alcázar de Consuegra, Quero, Villafranca, Argamasilla y Puerto Lapice. A la muerte de los dos Priores, se vuelven a unir las dos zonas en el Gran Priorato de Castilla León.

La Orden de Malta permanecería en Consuegra hasta mediados del siglo XIX, cuando después del proceso desamortizador, le fueron arrebatados sus bienes y el poco personal al servicio de los sanjuanistas marcharía a Madrid.

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El castillo de Consuegra, con una fundación posiblemente romana y una adaptación musulmana, sería modificado a la llegada de los caballeros de San Juan, para establecer en él la sede del Priorato de Castilla y León y el preciado y rico Archivo Prioral, en el que se custodiaron valiosos documentos como concesiones reales, bulas, apeos, etc.  En una de sus torres, quedan dos pruebas del paso de los caballeros de Malta por nuestra ciudad, es decir dos escudos familiares de dos de sus antiguos priores. El inferior pertenece a la familia de los “Toledo”,  y el superior a Don Juan José de Austria, hijo ilegítimo de Felipe IV, el cual residió varios años en Consuegra. Nuestro castillo, ya a finales del siglo XVIII, comenzaría un proceso de deterioro y abandono paulatinos, quedando con el único uso de  alojar  la imagen de la Virgen de la Blanca, patrona de Consuegra,  ya que el Archivo Prioral se trasladaría al torreón del palacio, en el mismo núcleo urbano de la población.

Cuando también se trasladó a la parroquia de Santa María la Mayor, la imagen de la Virgen de la Blanca, el castillo quedaría en total abandono, abierto al pillaje y como morada de transeúntes y bandidos. En el siglo XIX a raíz del proceso desamortizador  deja de ser de titularidad sanjuanista y pasa a manos particulares al expropiarse en 1851.

Afortunadamente,  ya en el siglo XX, las autoridades municipales, viendo conveniente  la reparación del mismo y reconociendo la importancia que para Consuegra tenía su consolidación como elemento histórico y turístico, comenzaron  el desescombro y limpieza de su perímetro, comprando a su vez toda la fortaleza a su dueño y continuando con la construcción del  acceso adecuado al cerro.

Durante la Guerra de la Independencia, el 22 de septiembre de 1809, tuvo lugar la Batalla de Consuegra, contra el ejército francés, en las que fueron derrotadas las tropas del Duque de Alburquerque, siendo ocupada la población por los franceses, que destruyeron la iglesia parroquial de Santa María la Mayor (de la que solamente quedan un ábside mudéjar), y fue quemado gran parte del archivo de la Orden que se había bajado del castillo años antes. Posteriormente, ya en 1812, Consuegra fue liberada por las tropas españolas al mando del General Elío.

A finales del siglo XIX, una tremenda catástrofe asolaría una buena parte de nuestra ciudad; una  inundación de nuestro rio Amarguillo marcaría la ciudad, tanto en el aspecto social, como en el urbanístico y económico,  sesgando la vida de 359 personas, y obligando a replantear  la urbanización de todo el centro de la población para prever futuras riadas y sucesos tan lamentables como aquél que ocurrió el 11 de septiembre de 1891. Una de las consecuencias de aquella inundación sería la creación de un nuevo barrio  denominado “El Imparcial”,  ya que fue éste diario un importante promotor de diferentes ayudas, suscripciones y subvenciones dirigidas a Consuegra en ayuda de las víctimas de la inundación.

Antiguo arco de Belén, destruido durante la inundación.

En 1927 el rey Alfonso XIII concedería a Consuegra el título de Ciudad.

Uno de los principales edificios que conserva Consuegra procedente también de aquél pasado sanjuanista es la iglesia de San Juan Bautista, edificada en 1567. Tiene forma de cruz latina y con torre adosada.

El convento de Padres Franciscanos, fue fundado en el siglo XVII, fecha en la cual quien lo ocupó sería la comunidad de monjas Bernardas quienes lo habitaron hasta el siglo XIX. La fábrica del antiguo convento presenta la clásica composición típica conventual, y consta de dos claustros e iglesia. Actualmente no tiene culto desde que los frailes franciscanos abandonaran la población y su iglesia se destina a local de ensayos, sala multiusos, exposiciones, etc. Las plantas superiores así como el claustro central se han rehabilitado para residencia de la 3ª edad.

La ermita del Cristo de la Vera Cruz. En este edificio contrasta la diferencia de estilos entre la fachada, el resto de la arquitectura exterior y su cúpula y acabado interior. Une el aspecto austero del combinado de ladrillo y piedra del estilo toledano-mudéjar con una flamante fachada en mármol blanco con almohadillado neoclásico y columnas salomónicas decoradas barrocas, en un compendio armonioso de simetría y eclecticismo. La ermita cuenta su vez con una valiosa colección de obras de arte y exvotos expuestos tanto en el templo como en un museo habilitado para este uso desde hace unos años.

Hasta aquí os puedo contar porque creo que lo mejor es que lo visitéis, bien merece dedicarle un tiempo … Y os aseguro que volveré