” 22 de Enero de 1666 “

A los 74 años de edad, fallece en la India, Shah Jahan, gobernante del imperio mogol, encarcelado por su hijo en 1658 y constructor del Taj Mahal, mausoleo levantado en honor a su consorte favorita.
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¿Sabías que la construcción del Taj Mahal coincide con el momento en que Velázquez pintaba ‘Las Meninas’? Sigue nuestra serie de historia comparada, ahora centrándonos en el Imperio Mogol, que reinó buena parte de India durante los siglos XVI y XVII. Son los años del Renacimiento, el Barroco y la Ilustración en Occidente.

El imperio musulmán más importante fue el imperio mogol (forma ario-india de ‘mongol’), el único que, junto a los imperios Maurya y Gupta, constituyó un gobierno unificado sobre buena parte de India. Durante los siglos XVI y XVII los emperadores mogoles desarrollaron una forma de gobierno centralizada y estable, que sirvió de modelo para posteriores gobernantes indios.

A Babur, el primer emperador mogol, le sucedió su hijo Humayun (1530-1556), nacido en Kabul, que gobernó sobre Bengala y Bihar, y en 1540 tuvo que enfrentarse a sus hermanos, que lograron arrebatarle el trono, debiendo Humayun refugiarse en Persia, cuyo Shah le ayudó a recuperar su trono. Murió en un accidente en 1555 y le sucedió su hijo Akbar. En 1570 su viuda, Hamida Banu, ordenó el comienzo de las obras de la tumba de Humayun, la primera tumba jardín de India, inspiración para otros grandes monumentos funerarios, el más importante de todos ellos el Taj-Mahal. La tumba de Humayun es uno de los grandes atractivos de ciudad de Delhi.

El reinado de Akbar el Grande (1562-1605) constituyó una etapa de extraordinaria brillantez, militar y culturalmente. Consagró su política a la construcción del gran estado que llegó a ser la India mogol. Su incansable campaña expansionista se desarrolló militar y diplomáticamente. La anexión del Rajastán supuso el verdadero eje de la realización del deseo de Akbar de unir las dos grandes comunidades religiosas indias, musulmana e hindú, en un único estado, ya que esta región se consideraba el centro del auténtico espíritu hinduísta y sus príncipes se consideraban abanderados del mismo. Militarmente, la anexión del Rajastán dejaba libre el camino a Akbar para el avance hacia el sur. Akbar logró la anexión por vía diplomática: se casó con una princesa hindú rajastaní e involucró a los príncipes de la región en la gestión del imperio. Durante el siglo siguiente los ejércitos rajastaníes estarán al servicio de los emperadores mogoles, que supieron utilizar inteligentemente sus cualidades de gobernantes y administradores.

En 1573 Akbar se anexiona el Gujarat y al fin la conquista de Bengala en 1576 culmina el control mogol sobre la mitad norte de India. Posteriormente las conquistas de Cachemira (1586), Multan (1591), Kandahar y Beluchistán (1595) le permitieron mirar de nuevo hacia el sur. Los resultados no fueron enteramente positivos, aunque en 1600 logró la anexión de los sultanatos de Ahmadnagar, Candes y luego los de Berar, Bidar, Bijapun y Golkunda, estableciendo un régimen de amplia autonomía en que los príncipes acataban la autoridad superior del emperador.Taj-Mahal

Bajo el reinado de Akbar la cultura indo-islámica alcanzó un alto grado de tolerancia y armonía y florecieron el pensamiento, la investigación y las artes. Su espíritu abierto y tolerante hizo que en su corte conviviesen plácidamente nobles hindúes y musulmanes y que él mismo contrajese matrimonio con una princesa hindú y otra cristiana, además de dos musulmanas. El palacio de Akbar en Fatehpur Sikri fue visitado por numerosos líderes de todas las religiones, a los que el emperador invitaba a debatir sobre asuntos religiosos. Incluso intentó fundar una nueva religión, Din-e-Ilahi, amalgama de hinduísmo y fe musulmana.

A Akbar le sucedió Jahangir, hijo de su esposa hindú, un emperador sensible y benevolente, pero no menos indolente, cuyo reinado estuvo signado por la influencia de los familiares de su esposa, la princesa persa Nur Jahan. A su muerte le sucedió su hijo Shahjahn (1628-1658), que continuó la política de reforzamiento del poder central, aunque tuvo que afrontar la rebeldía de los estados del Deccan, siempre inclinados a desligarse del imperio. Sus incesantes campañas suponían una sangría para el erario público, que Shahjahan trató de enjugar mediante onerosas recaudaciones fiscales, lo que tuvo efectos desastrosos para la economía. En lo religioso, se apartó del tolerante eclecticismo de Akbar, lo que originó enfrentamientos entre musulmanes e hindúes. Se acentuó el carácter islámico, se construyeron nuevas mezquitas en tanto que los templos hindúes más recientes fueron destruídos y se impidió la construcción de otros. Los conflictos religiosos se fusionaron con los políticos y desempeñaron un papel sustancial en la lucha por la sucesión entre los hijos de Shahjahn. El candidato del emperador era Dara Shikoh, gobernador del Punjab, heredero de la posición de tolerancia y respeto de su abuelo Akbar, lo que suscitó el rechazo de los musulmanes más ortodoxos, que se inclinaban por su hermano Aurangzeb, sunnita integrista y perseguidor del hinduísmo. Carente de escrúpulos morales, Aurangzeb subió al trono asesinando a sus tres hermanos y encerrando a su padre, Shahjahn, en la fortaleza de Agra hasta su muerte.

042 Fuerte RojoSi en general en el terreno artístico los reinados de los emperadores mogoles fueron memorables, el de Shahjahn fue sin duda esplendoroso. La unión del estilo hindú, de líneas rectas y sobrias, con las curvas, los arcos y la profusa decoración islámica produjo sus mejores resultados en este reinado: bellos edificios recubiertos d azulejos en Lahore, hermosas construcciones de mármol en Agra, su fortaleza, y sobre todo las tres grandes obras arquitectónicas de Shahjahn: el Fuerte Rojo y la mezquita de Jemá-al-Mashid, en Delhi, y el Taj Mahal, en Agra, esa ofrenda de amor en mármol blanco erigida como monumento funerario de su esposa, la princesa persa Mumtaz Mahal, muerta durante una de las campañas del emperador al dar a luz a su décimocuarto hijo. Constituye uno de los monumentos más representativos de India y está declarado por la   UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Tras ascender al trono Aurangzeb extendió su imperio sobre toda India a excepción del extremo sur. A lo largo de su reinado hubo de resistir el acoso de los sijs, cada vez más poderosos en Punjab, de los Pathans en Afganistán y de los poderosos Maratha de Maharashtra. Por lo demás, su ferviente islamismo derivado en auténtico fundamentalismo –llegó a prohibir la música en la corte, abolió las ceremonias y persiguió a los sijs- le enajenó la adhesión de su pueblo, mayoritariamente hindú. Todo esto unido a la pesada burocracia y al desgaste de las continuas campañas ponía en evidencia el comienzo de un declive que ya no se detendría. Los sucesores de Aurangzeb, el último de los grandes mogoles, tuvieron reinados breves y se vieron obligados a firmar la paz con el ejército Maratha. El poder Maratha fue el que más se aproximó a las pretensiones de un imperio, aunque nunca se acercara a las dimensiones del imperio mogol.

En 1739 Nadir Shah de Persia atacó Delhi y realizó numerosos saqueos, lo que aún debilitó más el poder mogol. A partir de estos años los emperadores mogoles sólo son sombras del antiguo poder, marionetas al servicio de los intereses británicos, representados por la Compañía de las Indias Orientales, que en 1803 depusieron al último emperador mogol, Bahadur Sha, al que se permitió mantener su palacio y sus riquezas hasta que tras el levantamiento de los cipayos en 1857 fue deportado y la India pasó de la Compañía de las Indias Orientales a la corono británica, lo que acabó con el último resto del largo poder musulmán en India.

El impacto del Islam sobre la cultura india es inestimable. Influyó decisiva y permanentemente en todas las áreas de la actividad humana: lenguaje, vestimenta, cocina, todas las formas del arte, la arquitectura, el diseño urbano, las costumbres y los valores sociales. A su vez, las lenguas de los conquistadores musulmanes se modificaron por el contacto con las lenguas locales hacia el Urdu, que utiliza la escritura árabe, y el hindi, más coloquial, que emplea la escritura Devnagri. Ambas lenguas siguen formando parte del complejo entramado lingüístico indio.

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Mientras en India tenía lugar el surgimiento, esplendor y declive del imperio mogol, en Europa y el próximo Oriente se desarrollaban hechos que darían lugar a la formación definitiva de los nuevos estados y se asistía al descubrimiento de un nuevo continente: el continente americano.

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