” 1 de Diciembre … “

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El 1 de diciembre de 1764 en Madrid – España Carlos III y su familia se convierten en los primeros moradores del Palacio Real, ubicado en la Plaza de Oriente.
En la Nochebuena de 1734, un incendio destruyó el Antiguo Alcázar, levantado sobre una anterior fortaleza árabe, donde residían los reyes de Castilla.

Felipe V decidió que el nuevo palacio se levantase en el mismo lugar, de manera que, en 1738, comenzaron las obras de la nueva construcción: abovedada, en piedra y ladrillo y sin madera, se concibió para que ningún incendio pudiera destruirlo.
Para su decoración interior, se emplearon ricos materiales: mármoles españoles, estucos, madera de caoba en puertas y ventanas e importantes obras de arte. Sin embargo, la decoración del palacio fue cambiando según los estilos artísticos de cada época.
En 1760, Francisco Sabatini sustituye a Sachetti en la dirección de las obras del palacio y recibió el encargo de ampliar sus dependencias.
Tras varios problemas e interrupciones y con algunas decoraciones aún pendientes, finalmente en 1764 el Palacio quedó listo para que Carlos III se instalase allí con la familia real.

De la época de su reinado se conservan el Salón del Trono, la Cámara del Rey, o de Gasparini y la Sala de Porcelana, obra de la Real Fábrica del Buen Retiro.

Madrid_Palacio-Real_Proyecto-JuvarrEl Palacio Real se yergue altivo sobre la cornisa que cierne la ciudad hacia Poniente. Es el edificio más suntuoso de Madrid. En los atardeceres, se tiñe de un cegador cobre hirviente, como el cielo. Allí apostado, parece un silencioso vigía que oteara pensativo el horizonte. A vista de pájaro, la mirada percibe su gigantesca mole de granito y caliza. Pero si se afina más, se descubre con sorpresa que se trata de una enorme gema pétrea, un talismán, tallada con la exquisitez del mejor cincel barroco: un bosque de columnas, fustes y pilastras, segadas por alargadas impostas, confieren ritmo y vuelo a las cuatro fachadas de su planta cuadrada, con dos alas, sobre el imponente talud.

Es inevitable percibir la incitante sensación de monumentalidad que desde el palacio brota: al norte, al oeste y al sur, se eleva sobre los Jardines de Sabatini, el Campo del Moro o la gran explanada de la Armería. Tan solo sujeta su vuelo la amarra que le ata a la bella plaza de Oriente.

El Palacio Real de Madrid está cargado de historia de España, Europa y América. Fue erigido sobre la primitiva planta que ocupó el viejo y medieval Alcázar de los Austrias de Madrid, que ardió por los cuatro costados durante siete días desde la noche de Navidad de 1734. Más de 300 pinturas de Velázquez, Rubens y numerosos otros artistas, así como 150 tapices de Flandes, amén de joyas, alfombras, cortinajes y vajillas, se perdieron. Cincuenta carromatos trasladaron a uña de caballo los ajuares que pudieron ser puestos a salvo. La primera piedra del edificio regio que sustituyó al Alcázar fue bendecida el 6 de abril de 1738 por el Obispo de Tiro y quedó enterrada a unos 40 pies de profundidad de la cota del suelo de la fachada de la Armería, donde aún permanece sepultada.

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