Entre Letras Nace el Apellido ……

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¿Cuando y Donde nace la costumbre de los Apellidos?
Roma.
Donde con justicia, se conoce como cuna de la civilización, surgió el uso del apellido. Con anterioridad, el conocimiento de las distintas personas se llevaba a cabo únicamente con el nombre y, si acaso, por el mote o apodo. Así, aquel que poseía un pelo rojo, era designado como “el Rojo”, los detectados por un defecto físico, por este, ‘El Cojo”, “El Tuerto”, etc.Así se llegó hasta Roma donde comenzó, como una costumbre, añadir al nombre propio, el de la tribu o familia a la que pertenecía la persona. (Pronomen y Cognomen). Como ejemplo, el del propio Tito (nombre propio), al que se añade el perteneciente a la fam ilia (Livio), componiendo nombre y apellido: Tito Livio.

Pero esta costumbre romana, en un largo período de tiempo, quedó limitada a la nación donde se originó, dándose el caso que, en el resto de Europa, por espacio de largo tiempo se continuó con el nombre y el apodo, hasta que a principios de la Edad Media comenzó a extenderse.

Tuvo distintos orígenes. Comenzaron a utilizar apellido los nobles feudales que añadían a su nombre el correspondiente a la población que habían conquistado o que correspondía a su señorío. Y así, citando un caso, el noble Hernán, al conquistar la poblac ión de Almedia, añade este nombre al suyo propio y se convierte en Hernán de Almedia.

Naturalmente, esto no ocurría con las clases populares por lo que el origen de su apellidos se deriva de la población donde nacían o, en ocasiones, al oficio que ejercían. Y no pocos apellidos tuvieron su origen en los motes, así como otros se derivaron de los nombres de sus padres y abuelos, con algunas modificaciones.

Citando dos ejemplos, hay el apellido Hernández (hijo de Hernando), o González (hijo de Gonzalo). Es muy curioso que esta costumbre, desaparecida en los países de Occidente, se conserve en la Unión Soviética, bajo la denominación de “patronímico”, es decir ir que tras el nombre propio, se añade el del padre, anteponiéndolo al apellido propiamente dicho. Ejemplo: Hihai Mihaivich Olov.

El actual procedimiento de nombres y apellidos es sobradamente conocido: Se basa en un primero (paterno) y un segundo (materno). Pero tampoco esta norma es general dado que existen países, concretamente los Estados Unidos de América, donde, en algunos estados, se invierten los términos, siendo el apellido materno el que se coloca en primer lugar.

Existe algo común en todos. El origen de un apellido siempre ha tenido el mismo nacimiento aunque, con posterioridad, se haya dividido en distintas ramas. La vida moderna, con sus avatares, sus inquietudes y sus problemas, posiblemente sea la culpable de que toda persona no sienta curiosidad por conocer el origen de sus apellidos. O, más propiamente expresado, esa curiosidad existe, pero son muy pocos los que se deciden a interesarse por el origen de sus apellidos. Lo que es decir, su propio origen. Falta de tiempo, quehaceres diarios, etc. motivan esta actitud. Y también, y esto es muy cierto, el lógico temor, ante lo que se desconoce, de que la satisfacción de esa curiosidad se traduzca en un alto desembolso económico.

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